jueves, 26 de enero de 2017

HACERLO REALIDAD

Y me despierto, en el mismo lugar, con la misma postura, con el mismo dolor de cabeza, pero todo, es diferente.

La habitación donde estoy, está escasamente iluminada . Un tibio rayo de luz pasa por las rendijas de la persiana. Los pájaros gorjean, me parece oír gentío ahí afuera, y algún que otro bocinazo de coche con el ruido de su motor alejándose. Me siento en el borde de la cama, me sigue doliendo la cabeza. Observo a mi alrededor, mi habitación está cuidada y ordenada. Cuatro paredes llenas de estantes albergan un sinfín de libros y fotos enmarcadas, también, unos peluches. Me parece raro, y sin embargo, es mi habitación. Algo pasa, me digo, todo es normal ¿no? o por lo menos debería serlo.

La puerta de mi habitación está abierta, por ella, entra un apetecible olor  a comida que me invita a probarla. Viene de la cocina, a la que bajo velozmente. Con ese olor… cualquiera se resiste. La cocina está vacía, como el resto de la casa, sin embargo, la comida  está sobre la mesa, caliente y muy apetitosa. No debería parecerme raro, pero algo me dice  que sí lo es. Llamo a mi madre, pero no responde nadie. -no está, -¿dónde habrá ido?-  no suele salir a estas horas.- pienso y digo, al mismo tiempo, en el que me fijo en el reloj de pared que está justo encima de la mesa. Son las dos  y media, me acabo de levantar, es hora de comer, y me sigue doliendo la cabeza.

Ya sentado, me dispongo a empezar el plato de alubias, que, aunque ahora más frío que antes, sigue pareciendo igual de apetecible. Instantes antes, de tomar la primera cucharada, me fijo en un periódico, un poco sucio, apartado en una esquina de la mesa. Dejo la cuchara,  para centrarme en la imagen  de portada del noticiero, en la que se ve, fotografiada, una familia, cuyos miembros, pertenecen al parecer, a diferentes países. Me agrada ver que están felices y unidos, como muestra la imagen, y resalta el título de la noticia, me parece raro, aunque debería ser así ¿no?, felices, y unidos.

Me despego del título, y paso, una por una las hojas del noticiero, envolviéndome cada vez más, en la lectura de sus páginas. leyendo sus resaltantes títulos, acompañados de vistosas imágenes, que anteceden a los textos. Textos, que nos cuentan, cada  uno, algo diferente, pero con algo en común, que no hay  violencia en ninguno de ellos. En mi lectura, encuentro más familias unidas, personas ayudando a otras, sin importar el dinero que tengan, la procedencia, o el color de piel.
 
Sigo leyendo, y uno de los títulos, me incita a leer su contenido, el título: 1Año, 0 Muertes, acompañado, por una imagen, en la que aparecen, personas dadas de la mano, todas con el símbolo de la mujer, y bajo el lema, de la igualdad. Justo debajo de la foto, el texto de la noticia, nos cuenta, como acabamos de cumplir un año sin violencia de género, un año sin muertes, un año, entero. Me extraño, porque no había oído hablar de eso, y es un tema muy importante, para mí, no encaja nada, un año, es mucho, ¿no? aunque no debería serlo.

Me parece oír un tintineo de llaves, al otro lado de la puerta, que da a la calle, debe de ser mamá. La puerta se abre y entra ella, hasta arriba de bolsas, la ayudo, me sonríe, y me da un beso. Antes de yo preguntar algo, responde ella. Había estado toda la mañana en un supermercado que hay calle abajo, del cual, me acabo de enterar de su existencia, y, sin causa alguna, me comienza a doler la cabeza de nuevo.

Ella lo nota y me pregunta que me pasa, pero lo cierto, es que no lo sé, todo es muy raro, suspiro y me encojo de hombros.  Deja las bolsas encima de la mesa y se pone a comer a mi lado, me fijo en una de las bolsas, en su contenido. Ojeo unos dulces, que me resultan, demasiado familiares, pero... sé que a ella no le gustan, y a mí tampoco, y al único que le gustan, es a mi padre. No pueden ser para él, el esta…
Me colapsó en un mismo pensamiento que no logro sacar de mi cabeza, ella, de nuevo, se da cuenta, y como si supiera lo que pasa por mi cabeza, responde a mi pensamiento, pero esta respuesta, no concuerda con lo que pienso.
-Sé que no te gustan, a mí tampoco- dice, son para tu padre, ya sabes. Oye, ¿te encuentras bien?
Es lo último, que escucho salir de su boca, cuando todo, empieza a temblar, entre crujidos, y estruendos. La luz, desaparece, no veo ni oigo nada.
Vuelvo a estar en mi habitación, en el mismo lugar, con la misma postura, con el mismo dolor de cabeza, pero todo, es diferente. Ya no huele a comida, sino a ceniza, y pólvora. No entra luz por la ventana, pero sé, que los estantes que antes guardaban libros y fotos, están vacíos y rotos, porque, ni siquiera es esta mi casa, nos escondemos aquí, y,  tengo una madre, pero ya no un padre.

Es la cruel realidad, la que me ha despertado, de un sueño, totalmente diferente a lo que vivo. Porque nuestra realidad, es una, en la que siguen muriendo personas, asesinadas por otras. Es esa, en la que las familias, no están tan unidas, y  se diferencian por colores de piel.  Una realidad, en la que los que tienen dinero, mandan, y los que no, son mandados. Una, en la que la religión, es un motivo para empezar una guerra, cuando ese no es su objetivo. Sí, la triste realidad, en la que un año, por desgracia, es mucho tiempo, sin violencia de género. Porque, sería muy bonito que nuestro mundo se pareciera,   un poco más al del sueño, pero no lo es, sigue siendo solo un sueño, pero juntos, podemos,
Hacerlo realidad.   



Javier Fernández Marquínez.

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